jueves, 30 de diciembre de 2010

Feliz

Un par de meses más tarde, llegó mi cumpleaños. No quería celebrar nada, aunque el ambiente ya se había calmado bastante después de la pérdida de nuestros padres, casi rozaba la normalidad total.


Por las mañanas Jace y Liam se levantaban los primeros, se duchaban y preparaban el desayuno. Luego, nos despertaban al resto y mientras una ayudaba a Sally la otra se duchaba, para luego desayunar todos juntos. Pasamos a comer en el colegio y la universidad, no teníamos casi tiempo de ir a recoger a Sally, preparar la comida y todo lo que ello conllevaba. Por las tardes venía una señora para cuidar a la peque y limpiar la casa, mientras el resto se esmeraba en sus estudios. Entresemana apenas salíamos, pues una responsabilidad tan grande como una niña de tres años nos cortaba las alas. Los fines de semana eran lo mejor. Los sábados solíamos salir a hacer la compra todos juntos y luego comíamos en casa. Por la tarde paseábamos con Sally, para que le diera el aire, y luego nos íbamos por ahí. Las salidas nocturnas también se vieron reducidas notablemente, sobre todo las mías y las de Emma, que preferimos quedar en casa con nuestras amigas y así dejar que los chicos se divirtieran. Cada uno tenía su tarea, que debía cumplir para el equilibrio familiar.


Pero no todo fue bien siempre. Teníamos nuestras diferencias. Acusaciones de pereza, de inutilidad, por propio agotamiento. Todo era distinto, y no siempre para mejor.


Y mi cumpleaños llegó a mediados de junio, con el verano ya bien establecido en la ciudad. Ese día me desperté, envuelta en los brazos de Jace, en su habitación. Seguramente me habría quedado dormida viendo una película con él en su cuarto, uno de los pocos momentos de privacidad que teníamos ahora. Había dormido por lo menos diez horas, de las que sinceramente necesitaba todos los minutos para reestablecer mi falta de sueño después de lo exámenes finales, que había acabado justo el día anterior. Por fin. Jace me besó el cuello suavemente, acariciándome con ternura.

-Felicidades Cass- me dijo, sonriendo, y arrancándome una sonrisa a mí también. No sabía lo que había echado de menos estar ahí, entre sus brazos, en mi hogar.

-Gracias- pensé en mi edad, 18 años. Qué bien quedaba. Pero luego una ola de tristeza me inundó: era mi primer cumpleaños sin mis padres, el primero de muchos. Luché contra esa tristeza y me estiré, escondiéndome debajo de las sábanas. Me miré los brazos, llenos de las marcas de la sábanas, y seguramente mis piernas tendrían el patrón de los bordados del pantalón vaquero con el que me había quedado dormida.

-Espera, ¿qué es esto?- se acercó seriamente a mi pelo, y me cogió un pequeño mechón, comenzando a examinarlo atentamente. Yo le miré extrañada, y un poco asustada.

-¿Qué pasa? ¿Qué llevo?- le pregunté, intentando ver el pelo que sujetaba entre dos dedos.

-Dirás qué tengo- me miró muy serio. -¡Una cana!- luego empezó a reirse.

-¡Serás! Vas a ver lo que es bueno.- me abalancé sobre él y empecé a morderle y a chuparle mientras él se intentaba proteger entre risas. Oímos un ruido fuerte y nos paramos, escuchando atentamente, pero no pasó nada más, así que le sonreí. Luego acerqué mi boca a la suya y le besé. Él me devolvió el beso gustoso, con intensidad. Hacía mucho que no teníamos un ratito a solas, así que ni pensar en nada romántico para nosotros dos.

Me separé un poco y miré la hora en el despertador. Las ocho. No habría nadie despierto aún, así que, como regalo de mi mayoría de edad, me permití un poco de diversión. Le quité la camiseta, dejando una pequeña senda de besos sobre su pecho, mientras él me acariciaba los brazos y la espalda. Cuando ya no aguantaba más me puso a su altura y giramos hasta quedar yo debajo de él. La ropa voló, los sentimientos fluyeron, una caricia tras otra, una palabra de amor, un beso, un pequeño mordisco...



Al cabo de un rato estaba ya en la ducha, con la música a tope y el agua fría masajeando mi piel, refrescándola. Me puse un vestido corto beige clarito con detalles en granate y azul marino, unas sandalias y un pasador en el pelo. Bajé a preparar el desayuno, que aunque no me tocara a mí me apetecía. Comencé a hacer tortitas, seguro que a Sally y a Liam les encantarían. Jace enseguida bajó con el pelo mojado y revuelto, y unos pantalones caídos con una camiseta de manga corta azul, que hacía que sus ojos resaltaran. Me dio un beso en la mejilla y me ayudó con todo. Poco después llegaron Liam, Emma y Sally, guiados por el delicioso aroma de la comida.

-Mmm... Tortitas. ¡Qué rico!- dijo Liam al entrar en la cocina con Sally agarrada a sus hombros. Se acercaron y cada uno me dio un beso. -Felicidades hermanita, que ya te haces mayor. Dentro de nada con canas y todo.

Jace me miró y me guiñó un ojo, acordándose de nuestra escena en la habitación. Emma me abrazó, o más bien me estrujó y dio saltitos de alegría a mi alrededor.

-¡Qué guay, 18 ya! A mi me queda un mes aún. Pero tú no te sacas el carné de coche hasta que yo pueda, que así nos lo sacamos juntas. ¡Qué guay! Y encima tortitas. No sabes lo feliz que estoy.

Me alegraba. Y mucho. Sonó el timbre y Emma se levantó corriendo.

-Bueno, espero que no os importe, he invitado a Garrett para que venga a desayunar, como es tu cumple y eso Cass...

-Claro que no. Hay desayuno para todos.

Y así desayunamos todos, con Sally toda manchada de chocolate, con las puntas del pelo con chocolate seco y una gran sonrisa en la cara. Liam, bromeando y riendo abiertamente, lo cual ya no sucedía tan a menudo, pues los dos chascos que se había llevado habían hecho mella en él, y Jace y Garrett, comiendo hasta hartarse. Y así tomé una decisión. Podía ser que nuestros padres no estuvieran, y esa sensación de pérdida siempre estaría conmigo, pero aún más ahora debía darme cuenta de lo mucho que hay que aprovechar la vida, que es corta y puede terminar sin previo aviso, iba a tratar de dsfrutar de cualquier pequeño detalle, de divertirme en cuanto tuviera ocasión y de ser feliz por encima de todo. Razones no me faltaban, todas ellas estaban sentadas alrededor de nuestra repleta mesa de cocina.

Hola! Bueno, como me ha pedido feña, un capítulo más este año :) Espero que os guste y que empecéis el año con buen pie. Supongo que el próximo capítulo lo subiré el 2 de enero, si saco tiempo para escribir, y así es mi regalo por mi cumpleaños jajaja ^^ Besos, y próspero año nuevo. Muchas gracias a todas las que me seguís, es muy importante para mí y me encanta ver todos vuestros comentarios. Muchos besos!!!

9 detalles:

  1. muy guay, espero el siguiente ¡que sea pronto, porfaaaaaa¡ jeje.
    bye
    bs,britt

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  2. me encanto el cap!!
    Espero que hayas empezado requete bien el año!!
    espero que puedas postear prontoo!!!
    un besooote!

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  3. yujuu!!! jaja graacias :D aunque el ultimo parrafo me dejo la sensacion de qe el final se acercaa!:S pero bueno, me encanto el capitulo como siempre :) postea prontooo :]

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  4. holaa!!! por fin terminé lo que llevas de la historia, espero no sea el fin :D pero bueno realmente amo tu nove es perfecta :D y me gusría ver nuevos caps y tambien una chica indicada para Liam [si quieres yo :D haha ok no]bueno adios eliel
    Besos x.

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  5. Hola Eliel!
    Soy Dany!
    Amooooooo toda tu novee!
    Me encanta! <3
    Escribes super genial!
    Tienes muchísisisimo talento!
    Hace muxo q no publicas D:
    Y estoy segura de q muchas chicas, como yo, nos alegraría mucho q volvieras a subir y continuar con tu fantástica historia! ^^
    Publik Pronto
    KiSsEs, Dany!

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  6. Hace mucho que no publicas esta historia me encanta sube capitulo, porfis
    Un besazo, fati

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  7. Quede con ganas de más!!! Espero puedas seguir publicando me encanta!!! Juan y no sabes que llore con la perdida de sus padres, se me vinieron muchos recuerdos a la mente!! Necesitaba hacerlo!!! Animos, continua x faa!!!! Bendiciones!!

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